Sobre el asfalto

Es curioso, pero nos hemos habituado de tal manera a vivir sobre ese negro elemento, que nos parece raro el poder contemplar la naturaleza de cerca.

Cuando por la mañana, nos desplazamos al trabajo, ya sea caminando, en transporte público, o conduciendo nuestro coche, nos pasamos un buen rato sobre él, viéndolo como algo tan habitual, que ha pasado a formar parte de nuestras vidas. Es más, cuando a veces, por la calle, hay alguna obra que hace preciso abrir una zanja en la calzada, nos parece hasta extraño ver que, bajo esa capa negra y dura de asfalto, hay una tierra rojiza, que sólo vemos si vamos a pasar un día al campo.

También es cada vez más habitual, oir decir a ciertos especímenes de raza urbana: "Soy una persona de asfalto, no me gusta ir al campo". Y es que en todas partes ha de haber variedad, o lo que es lo mismo: Sobre gustos no hay nada escrito.

Desde el lunes de la pasada semana, en que me incorporé a mi nuevo puesto de trabajo,  estoy metido en una caseta de ventas, donde informo a los interesados en comprar un adosado o un apartamento en la promoción que me ha tocado vender. El punto de venta está situado en pleno campo, aunque cerca de un complejo comercial y a un par de kilómetros del pueblo más cercano.

Y debo decir que, aparte de que el asunto está demasiado tranquilo, allí hay una tranquilidad inmensa, que me relaja del estrés que normalmente hay en la ciudad, aparte de que me ayuda a concentrarme en mis estudios, cuando de vez en cuando repaso mis apuntes.

Esta mañana, mientras miraba hacia el exterior de la caseta, he visto posarse, en una rama del árbol que hay a la entrada, un jilguero, y éso me ha hecho recordar que, a pesar de lo que avanza la civilización humana, a veces para propio perjuicio, todavía hay una parte de la naturaleza que va resistiendo, como adaptándose a los tiempos, sobre todo en aquellos puntos en que el asfalto convive con lo verde.

Buen finde a todos/as. Yo, en Valencia, espero poder compaginar la tranquilidad con las ruidosas Fallas.

14/03/2008 21:57

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Autor: Pikifiore

Pues entre las Fallas y la Semana Santa,estará aquello de lo mas animado,jaja!Tienes razón,a veces cuesta creer en medio del caos urbano (trabajo en pleno centro de la capital)que hay lugares muy cerca en los que la naturaleza nos espera.Por eso me encanta escaparme a la sierra,es llegar alli y me encuentro mejor.Un beso

Fecha: 17/03/2008 15:42.



Autor: Luna

Yo hace dos años que vivo en un pueblo, justo debajo de un monte, así que lo tengo bastante fácil. Aún así tengo que decir que, para el día a día, soy criatura urbana... Tanta tranquilidad me llega a aburrir.

Besitos!

Fecha: 17/03/2008 16:41.



Autor: Alba

Pues en Cartagena como no hay nada más que hierbajos marrones y el verde no se ve, el paisaje no es que sea magnifico como en el Norte, pero me encanta el mar, eso si. No sé si podría vivir sin él cerquita, su olor... pero es muy cómodo tener todo en la ciudad, no nos engañemos, y para desconectar lo mejor una casita rural perdida ;)

Un besote

Fecha: 18/03/2008 09:06.


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Autor: acoolgirl

Pues, por lo que cuentas, creo que las viviendas que vendéis deben ser una maravilla!!! A mi me encanta el ritmo de la ciudad (lo reconozco), pero poder vivir en un entorno así tiene que ser maravilloso!!

Un besooo y a disfrutar de las Fallas!!

Fecha: 18/03/2008 10:47.



Autor: susana

No sé si ese trabajo que haces es un poco incompatible con conservar la naturaleza... Bueno, las casas también son necesarias. xD. Un beso.

Fecha: 22/03/2008 21:03.


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