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Azahar y salitre

San Valentín

Ante todo, quero agradecer todos los mensajes que escribisteis en mi último post, con muestras de apoyo y cariño, pues ese día me encontraba muy sensible de espíritu, por los motivos que allí explicaba.

Hoy también me encuentro algo nostálgico, pero por motivos muy diferentes. Fué un día como hoy, San Valentín, de hace unos cuantos años, que le pedí a Pilar, mi mujer, de salir formalmente. Ello supuso el fin de una vida amorosa muy ajetreada para mi, cargada de fuertes y, a menudo, muy dolorosos desengaños. El tiempo ha ido corriendo, mucho más rápido de lo que nunca hubiera pensado, y reconozco que han habido momentos difíciles en nuestra relación, pero que con mútuo respeto y cariño hemos sabido ir superando.

Tal vez muchos dirán que esta fecha es marcadamente mercantilista, como si dos peresonas que en verdad se quieren no pudieran celebrar su relación cualquier día del año, pero para mi siempre será una festividad muy entrañable. Tras el transfondo presuntamente religioso, se esconde una curiosa parafernalia de regalos e invitaciones, pero que dos personas, enamoradas, se harán siempre con la mayor ilusión del mundo. Recuerdo que, cuando le pedí de salir a Pilar, estaba muy nervioso, y tenía metidos en la cabeza anteriores desengaños (Sobre todo los de S*** y L***, que eran relativamente recientes). Y le tenía preparado un pequeño regalo, para unirlo a mi petición: Una cajita de madera tallada, dentro de la cual había un pañuelo de seda. Después, hasta que nos casamos, tres años después, todos los regalos que nos hacíamos, con motivo de santos, cumpleaños, Navidad, etc., solían ser cosas para la casa que íbamos montando. Después de casados, volvimos a regalarnos cosas más personales. Este año le he regalado un anillo de curioso diseño, pues parecen dos alianzas enlazadas, que en la parte delantera lleva montado un pequeño corazón, cargado de diminutas circonitas.

Por cierto, para quienes no lo sepan, en Valencia tenemos nuestro particular "Día de los enamorados", que se celebra el 9 de Octubre, Sant Donís (San Dionisio, en castellano), en el que los hombres regalan a las mujeres un pañuelo, lleno de dulces de mazapán con forma de frutas, así como de unos pasteles que se moldean especialmente para ese día ("Piuleta" y "Tronador", que no tienen traducción al castellano). Es una costumbre que cuenta con varios siglos, y que es muy esperada por las mujeres valencianas. Yo se le he hecho siempre, aparte del San Valentín, y siempre muy ilkusionado, simplemente por ver su cara al recibir el presente.

También le llevo una rosa el día de San Jorge, pero ésa es otra historia... 

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2 comentarios

susana -

En el fondo lo importante es lo que sienta cada uno y no lo que opinen el resto. Así que me alegro de que disfrutes tu San Valentín con tu mujer. Una curiosidad: ¿cuántos años ya?. Un beso.
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Alba -

para ti esta fecha es especial y significativa, y nada consumista, porque es un recuerdo precioso.

Espero que fuese un día muy bonito y que estés más animadillo.

Un besote
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