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Azahar y salitre

Hospitalidad.

Ante todo, mis disculpas por teneros tan abandonados, pues hace más de un mes que ni vengo por aquí, ni comento nada en vuestros blogs. Confieso que en parte hay cierta pereza, y por otra que la preocupación de no encontrar trabajo, me hace olvidar amistades y aficiones. Sigo por ahora con la "chapucilla" del reparto de flores (Algo es algo), aunque este mes de Abril es el último en que voy a cobrar del paro...

Pero, dejando aparte este tema que tanto os he trillado, me viene a la memoria un cierto valor que parece haberse perdido en muchos sitios: La hospitalidad. Parece como si la sociedad se hubiese ido deshumanizando poco a poco, optando cada vez más por el "Que cada palo aguante su vela", perdiéndose ese sentido de cortesía y agasajo al que viene de visita por casa, sea el motivo que sea.

Todo el mundo sabe que, quien venga por mi casa en son de paz siempre es bien recibido, y compartirá plenamente mesa y mantel, comiendo de lo que haya, e incluso procuraré darle algo no habitual, como muestra de aprecio sincero.

Me vienen a la memoria algunos recuerdos de la infancia, cuando íbamos a Alicante a pasar unos días, en verano, en casa de mis tíos maternos, repartiéndonos todos por las habitaciones, durmiendo en número superior al habitual en las mismas, sin sentirnos incómodos, y compartiendo todo. A la hora de comer, los pequeños solíamos ponernos en mesa aparte de los mayores, y disfrutábamos de lo lindo. También recuerdo el juntarnos todos con motivo de algún evento familiar (Léase comunión o boda), y no teníamos que ir a ningún hotel, pues para algo estaba la(s) casa(s) de los familiares.

Sin embargo, hoy en día, en general, por lo que oigo por ahí, cuando hay que desplazarse fuera, a alguna celebtración familiar, se suele buscar algún alojamiento hotelero, por aquello de causar las mínimas molestias, o por el "Cada uno en su casa y Dios en la de todos". Tal vez la vida moderna nos haya hecho ser demasiado celosos de nuestra intimidad doméstica, pero la familia nunca ha sido para mi un grupo de extraños.

Parte de la familia de Pilar, mi mujer, es de Onda (Castellón), y os aseguro que allí la hospitalidad es algo sagrado, que se ofrece de corazón y que es un agravio el rechazar. Una vez, en que tuve que ir por allí por motivos de trabajo, hace años, fuí a saludar a unos tíos que llevaban el bar de los jubilados de esa población, y mientras estaba hablando con él, apareció su mujer, que dirigiéndose a su marido hecha una fiera le dijo: "Qué valor, no li has ficat ni copeta ni res!" (¡Qué valor, no le has puesto ni una copita ni nada!), como si la buena mujer pasase un apuro, pensando "¿Qué van a pensar de nosotros si no les invitamos a nada?"...

Hace casi un mes, durante las fiestas de Fallas, mis hijos solían llegar a casa tardísimo, casi de madrugada, haciendo que estuviera en alerta permanente, con el móvil muy cerca, por si llamaban si pasaba algo. Un día, al levantarnos Pilar y yo, vimos que Sherezade había dejado una nota en la puerta de su cuarto: "Ha venido una amiga a dormir a casa, ya os contaré".

Cuando se levantaron, nos dijo que se le había hecho muy tarde para tomar el último metro a su casa, pues vivía en una población cercana a Valencia, y no era plan de que la chiquilla se quedara por la calle. Lógicamente, su proceder nos pareció acertado, al tiempo que cumplimos dándole un buen desayuno, e invitándola a venir por casa, cuantas veces quisiera.

¿Acaso se podía hacer otra cosa?

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4 comentarios

Enigmática -

Las buenas costumbres, los buenos valores, la educación, el respeto... todo se va perdiendo, por desgracia la sociedad va cada vez peor...

Un beso,

Enigmática

Pikifiore -

Bueno,la verdad es que en algunos casos yo he podido quedarme en casa de amigos si visitaba otras ciudades pero el hecho de ir casi siempre con mas gente,me ha impedido esa posibilidad.Y en mi caso,mi casa está abierta a todo el mundo,lo malo es que es tan pequeña que el invitado deberia venir con saco de dormir,y claro,no a muchos les apetece,jajja.Un besote
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Susana -

La verdad es que yo soy poco sociable. Y además me gusta tener la casa "natural", es decir, desordenada. Las visitas tienen la mala costumbre de criticar a tus espaldas. Por lo menos, eso es lo que yo he vivido. Sin embargo, envidio eso que cuentas de estar todos juntos en una casa sin problemas. Un beso.

Zeltia -

No, claro, lo normal!
Pero sí que comienza a ser "normal" no hospedarse en casa de familiares y no creo que el motivo principal sea una falta de "hospitalidad"... uff la cosa daría para todo un estudio.
pero así, por encima, se me ocurren algunos motivos, y claro estoy pensando en mí, y en mis amistades y conocidos.
Por una parte, actualmente, estamos mucho más acostumbrados a frecuentar hoteles, hostales y hospedajes por motivos de ocio, mucho más frecuentemente que se hacía hace 40 años... en que sólo lo hacía una clase media acomodada para arriba en la escala social. Ahora es algo al alcance de prácticamente cualquiera, siempre que sea un sitio modesto y por poco tiempo ¿verdad?.
Por otro lado las casas de los parientes son cada vez más pequeñas!, y además todos tienen su espacio particular "la república independiente de su habitación". Contrariamente, en los años 60 ó 70 todos compartían todo en casa, y si a un adolescente se le ocurría decirle a su madre "sal de mi habitación", probablemente la cosa pasaría a mayores. Incluso se compartía el baño, y yo recuerdo el piso dd una amiga, que el padre estaba cagando en el water con el periódico y el pitillo y en aquél baño entraba todo el mundo a lavarse los dientes, secarse el pelo o lo que hiciera falta! jajaja eran un montón de hermanos, y nadie podía disponer del baño para e´l sólo por más de unos minutos...
Y, para ser sincera, a mí, excepto mis amistades más allegadas, y mis familiares más cercanos, me trastoca bastante que se me vengan a meter en casa varios días con todo lo que éso conlleva: llegar de trabajar y tener que ponerte a "atender" a las visitas: preparar comidas, "sacarlas" a hacer turismo, invitarles a probar las delicias locales, llevarles de excursión... hoy nadie viene para estar en casa tan ricamente.
Tenemos que reconocerlo, Manuel, las costumbres han cambiado porque nosotros también lllevamos una vida diferente a la que se solía llevar en los años 60 y 70 en una casa, donde solía haber "un ama de casa" que se cargaba ella solita con el trabajo, que se enorgullecía de atender bien a los invitados etc.
A mí me gusta recibir a los amigos e fuera, un finde estupendo; pero si se vienen 15 dias a Coruña, ya se pueden ir buscando un hotel! jajaja
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