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Azahar y salitre

Diecisiete años.

Ése es el tiempo que hace, hoy, 30 de Diciembre del 2007 en que me convertí en padre de familia, o lo que es lo mismo, cuando nació mi hijo Manuel, tras un largo proceso de parto (Unas 21 horas), y que culminó con la llegada al mundo de alguien muy esperado por mi mujer y por mi. Atrás quedaron amargos recuerdos vividos, a causa de un aborto padecido dos años antes, y que todavía hace que se humedezcan un poco mis ojos cuando me viene a la cabeza tan triste acontecimiento.

Y es que, como dice un hermano mío, muy humorista él: "Al tiempo no lo atrapa un galgo". La verdad es que parece que fué ayer cuando nació mi hijo, un frío día de invierno. Fué bien avanzada la noche, al poco de habernos acostado, cuando Pilar, mi mujer, notó que había roto aguas. Como ya nos había advertido su tocólogo, siendo primeriza daba tiempo de sobra, pero yo ya hacía tiempo que tenía todo preparado para acudir al hospital. Nos vestimos rápidamente, fuimos a la Maternidad, PIlar, ingresó, me puse a llamar a la familia y empezó una larga espera...

Y hay que decir que el niño se hizo de rogar, pues no se presentaron anomalías, pero el proceso iba muy lento. En aquella época, yo fumaba, pero muy poco. Sin embargo, con tantos nervios por la espera, me fumé en un día un paquete de Chesterfield; entre éso, el frío que hacía, y tanto entrar y salir del hospital, agarré una faringitis que me duró casi tres meses. Pero éso era lo de menos. En aquellos momentos, lo importante para mi era que todo saliera bien.

Y al final salió, a la 1 de la madrugada, sin tener que recurrir a cesárea, que era lo que mas temíamos, dado el cómo se alargaba tanto. Cuando tuve a mi hijo en brazos por primera vez, una extraña sensación recorrió mi cuerpo, al sentir temblar entre mis manos aquel ser que acababa de llegar al mundo. Hoy, aquel bebé que pesaba algo más de 3 kg., se ha convertido en un mocetón de 1,85 y que gasta un 46 de zapato... Cuando le hemos felicitado esta mañana, he comentado: "Hoy no puedo hacer contigo lo que hice hace diecisiete años. Casi eres tú el que hoy me cogería en brazos."

Recuerdo que le compré a Pilar una sortija de oro, con cuatro pequeñas gemas, para celebrar el nacimiento de nuestro primer hijo, tan deseado. Después vinieron tres días de espera más en el hospital, antes de volver a casa. Coincidió la Nochevieja durante ese tiempo, y todavía recuerdo cómo fuí buscando, por los bares de alrededor del hospital, algún botellín de cava para celebrar mi primer fin de año como papá. Y también celebré allí mi santo (Y el de mi hijo) el 1 de Enero. Me acuerdo que me regaló mi padre, cuando vino de visita, un libro de Frederick Forsyth (El negociador), que me vino muy bien para las noches en vela que tuve que pasar allí hasta que a Pilar le dieron el alta.

Todo lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer mismo. Y sin embargo mi hijo ya está en una etapa, tan bonita como difícil, que es la adolescencia. Algo que creo todos recordamos cuando ya hace tiempo que pasó, como si deseáramos que volviera.

Y 20 meses después, nació mi hija Sherezade, a la que hoy en día veo como el vivo reflejo de mi madre, lamentando que abuela y nieta nunca se hubieran conocido. Pero ésa es otra historia, que en su momento ya contaré...


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3 comentarios

susana -

Tienes razón Manuel. Tenemos experiencias comunes. Mi hijo mayor tiene quince años y su nacimiento fue algo inolvidable. Luego tuve una niña a los ventidos meses y otra a los tres años. Un beso.

Luna -

Felicita a Manuel de mi parte. Me encanta el nombre de tu hija, además una de mis niñas mimadas se llama igual :)

Un abrazo

Alba -

Me has emocionado Manuel...

Que bonito lo has contado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Una muy feliz entrada de año!

Un abrazo
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