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03/12/2007
Cuando la ciudad despierta
No sé si alguna vez os habeis fijado en ese curioso espectáculo, tal vez porque a esas horas cada uno está muy atareado en preparase para salir a la calle, a la lucha diaria, y al formar parte del mismo no se aprecian las cosas del mismo modo que si te fijas, como un espectador.
A mi es un espectáculo que siempre me ha fascinado, como si estuviera asistiendo a una parte más de ese inmenso teatro que es la vida diaria. Hace ya tiempo, estuve durante dos o tres años trabajando de comercial en una empresa de productos para panadería y pastelería, por lo que tenía que visitar hornos a hora muy temprana. Hay que tener en cuenta que, al menos en la zona de Valencia, hay horneros que se ponen a trabajar a las dos o las tres de la mañana, y se van a acostar sobre las nueve o las diez como muy tarde, por lo que, si quieres que te atiendan, ofrecerles tus productos, y que te compren, has de visitarlos mientras están trabajando, cuando aún no ha salido el sol.
Es curioso, pero me solía fijar en las calles, que poco a poco iban abandonando el silencio que las dominada, para lentamente ir degenerando en un ruidoso ir y venir de personas y vehículos. Caras de sueño de la gente que, a temprana hora, se dirigen a su trabajo o a estudiar. Madres y padres que acompañan a sus hijos al colegio. Persianas de comercios que se levantan ruidosamente, como anunciando que su actividad ha comenzado. Los primeros vehículos que empiezan a circular, los obreros que enmpiezan una jornada en el tajo, hombres y mujeres que entran en el bar, para intentar ahuyentar el sueño a base de cafés..., y poco a poco el silencio deja paso a un ruido que permanecerá en vigor hasta mediodía, en que bajará un poco su volumen, por la gente que está comiendo...Hasta que de nuevo se ponga en marcha durante toda la tarde, muriendo con la luz del día, cuando el personal se retira a un descanso más o menos merecido.
Recuerdo, cuando hice la mili, en Madrid, había un pub en la calle de atrás del cuartel en que prestaba servicio, y cuando yo llegaba para hacer alguna guardia, sobre las 7 de la mañana, entonces cerraban sus puertas el el pub para irse a dormir, saliendo aquellos noctámbulos a la calle con alguna copa de más. En una ocasión, recuerdo haber visto al desparecido cómico José-Luis Coll intentar abrir su coche sin acertar con la cerradura, de tan pasado que iba de alcohol...
Pero, volviendo al espectáculo de una ciudad que se va despertando, si alguna vez os quereis fijar en él, os aseguro que merece la pena.
Buen comienzo de semana a todos/as.
05/12/2007
Inexplicable
No sé qué demonios le ha pasado a este cacharro o a esta blogia, pero se me ha borrado el último artículo que escribí, ése que hablaba del espectáculo tan curioso que, era y es, el ver cómo se va despertando una ciudad, y la forma en la que va cobrando vida, aunque a veces se pague el tributo del estrés y el ruido urbano, para ir poco a poco apagándose, siguiendo el mismo ritmo que la luz natural, hasta quedar de nuevo dormida, dando de nuevo comienzo un ciclo con el alba, formando todo parte de esa rueda imparable que es la vida...
Si no lo habeis leido, me lo decís y procuraré volver a escribirlo de nuevo, aunque sea a grandes rasgos.
Esta semana es una semana atípica, que para mi sólo ha constado de tres días, ya que en la academia, en que estoy haciendo el curso de francés comercial, se hace puente, por lo que ya no volveremos a clase hasta el lunes. Pero yo no me voy a pasar este puente fuera de casa, ya que mi mujer trabaja, incluso el día 8 (Mercadona se las gasta así), por lo que no iré a ningún sitio. Tal vez aproveche para estudiar o para poner algo de orden entre mis cosas, si es que tengo ganas, pues también confieso que llevo algo de sueño atrasado.
No soy muy dormidor, de hecho con cinco o seis horas que duerma tengo bastante, pero es que llevo ya casi dos semanas levantándome un poco antes de las seis, pues así ayudo a preparar desayunos y almuerzos, para todos los de casa, antes de llevar a mi mujer a trabajar (Sobre todo los días que entra a las 7 de la mañana) y después me voy a Mislata, al lado de Valencia, a la academia. Por cierto, que aparcar en esa población es casi un martirio, por lo difícil que suele estar. Afortunadamente, el curso termina el día 14 de Diciembre. Ya era hora, pues consta de unas 200 horas, que se han dado en poco más de mes y medio, a base de estar desde las 8 a las 14 h. metidos en un aula, con dos pequeños descansos.
El domingo, si el tiempo acompaña, para relajarnos un poco, iremos a pasar el día al chalet de unos familiares, en la montaña, a unos 40 km. de Valencia, aunque maldita la gracia que me hace coger el coche, especialmente en un día en el que regresará mucha gente.
¿Tenis algún plan para estos días? Ya me contareis.
08/12/2007
8 de Diciembre. Recuerdos de infancia.
Cada vez que llega esta fecha, mi cabeza se llena de recuerdos de la infancia, por varios motivos.
Hace años, hasta finales de los sesenta o principios de los setenta (No lo puedo precisar), el Día de la Madre se celebraba el 8 de Diciembre, en lugar del primer domingo de Mayo, como actualmente se hace. Y en el colegio/parvulario en el que aprendí mis primeras letras, dirigidos por nuestras maestras (Dª Lucrecia o la Srta. Carmina), realizábamos trabajos manuales para regalar a nuestras madres. Recuerdo particularmente un cuadrito, consistente en un azulejo negro, sobre el que pegábamos una calcomanía que contenía el dibujo de una rosa roja. Y después le colocábamos atrás un pequeño soporte de anilla para colgarlo de la pared.
Pero también era el día del santo de mi abuela paterna, a a que nunca llamamos Inmaculada, ni Concha, sino simplemente la "abuela María". Solíamos ir a comer toda la familia a algún restaurante, pues éramos demasiados para poder preparar una comida en una cocina doméstica, ya que entre mayores y niños éramos unos 21, aproximadamente. Y después íbamos a tomar café y pasar la tarde en su casa, que recuerdo como inmensamente grande. Era un piso muy antiguo, que hoy en día calculo sería de unos 200 m2, en el que vivían de alquiler. Los mayores se quedaban en el salón/comedor, y los pequeños (Los 10 primos que éramos y seguimos siendo en la actualidad) nos íbamos a una sala de estar; a pesar de haber prometido portarnos bien, casi siempre acabábamos una batalla campal, a base de lanzarnos todos los cojines que había en aquella estancia, en la que una lámpara de techo solía salir indemne, de forma milagrosa. A veces, alguno de los impactos de los cojines solía hacer más daño del deseado, provocando algún que otro lloro, pero éso formaba parte del festejo...
En alguna ocasión, uno de nuestros tíos (Vicente), que era abogado, se reunía con nosotros y nos contaba historias, inventadas por él, pero narradas con tal vehemencia y realismo que nos mantenía en vilo durante un buen rato. Es curioso, pero ese tío siempre decía que le hubiera gustado ser escritor, en lugar de abogado, pues no le gustaba mucho su profesión. Sin embargo, la vida y el sentido común le habían llevado a trabajar en la abogacía. Este familiar hace ya tiempo que, desgraciadamente, falleció. Pero cuando hablo a veces con mi tía Marisa, su viuda, me dice muchas veces la frustración que sintió mi tío por no haberse podido dedicar a la literatura y a la pintura, que es lo que en realidad le gustaba, pues tenía más espíritu de artista que de picapleitos.
También recuerdo, en una ocasión, que nos pusimos a jugar al escondite en aquella inmensa casa, y vimos como uno de los primos (Víctor), se escondía en uno de esos retretes, diminutos y mal ventilados, que había en las casa antiguas, para la servidumbre o para casos de "urgencias fisiológicas", y decidimos cerrar el pestillo de fuera. Durante un buen rato, oimos sus gritos y sus golpes, partiéndonos de risa, mientras exclamaba:"¡¡¡Sacadme de aquí!!!¡¡¡Que huele a mierda!!! " Como estaba a la otra punta de la casa, los mayores que había en el salón no se enteraban de sus gritos, de manera que se tiró bastantes minutos encerrado en aquel pestilente lugar,,,Y es que los niños de aquella época éramos muuuuuy gamberretes. Todavía me mondo de la risa cuando recuerdo esa anécdota...
Espero que esteis descansando bien estos días de tanta festividad. Nos vemos el lunes.
12/12/2007
Por fin se acaba.
Bueno, si no pasa nada, mañana termina el cursillo de francés comercial (Gratuito, financiado por el INEM), en el que me he tirado casi dos agotadores meses. Se trata de un cursillo de unas 200 horas, que lo normal sería darlo en más tiempo, pero que, por cuestiones de calendario, fué retrasando su comienzo. Total, que me he tirado este tiempo yendo de 8 a 14 h., con dos pequeños descansos a lo largo de la mañana, para no acabar histérico. Éso me ha obligado a impresionantes madrugones, sobre todo los días en que todos entrábamos a la misma hora (Tanto en el trabajo como en los estudios), y después, por la tarde, entre mis clases para las oposiciones, el gimnasio y mis asuntos personales, iba de cráneo.
Reconozco que no me ha ido mal, pues he recuperado bastantes conocimientos que tenía olvidados, y más rapidamente de lo que creía, aparte de haber mejorado mis conocimientos del lenguaje comercial en francés, que eran casi nulos. Y es que en los colegios, institutos y facultades se suele enseñar un lenguaje demasiado literario, en lugar de trabajar con un idioma más coloquial o técnico, que siempre será más util llegado el caso.
Por otra parte, en la pausa de media mañana de hoy, le he pedido a Ana, la profe, una consulta de Tarot (Siempre lleva la baraja en su bolso), y me ha salido el Papa, que según ella es una carta muy positiva, que me aconseja no perder los conocimientos adquiridos y que siga aprendiendo, pues es la mejor manera de ir progresando, o al menos intentarlo.
Mañana, cuando termine la clase, hemos quedado para ir todos juntos a comer, y si no encontramos mesa (Estos días, con lo de las comidas navideñas de empresa, suelen estar los restaurantes a tope), al menos iremos a "picar" algo y tomarnos una cerveza (O lo que se tercie) todos juntos. Ya os contaré.
Y después, la semana que viene, volveré a la búsqueda de algún trabajo, pues de nuevo dispondré de las mañanas libres, ya sea algo para seguido o alguna chapucilla de "relleno", pues cobrando una buena prestación, como estoy ahora, puedo darme el lujo, aunque sea pasajero, de ir eligiendo. No sé si, de cara a Navidad, podré encontrar alguan cosa eventual, pero no pierdo la esperanza...
14/12/2007
Y el cursillo se acabó.
Bueno, por fin se ha terminado el cursillo de francés comercial. 209 horas (Según el diploma que nos dieron), repartidas en un par de meses, más o menos, que debo confesar me han venido muy bien, pues yo creía haber olvidado mis conocimientos de ese idioma, pero que he recuperado a una velocidad que me asombra. La profe, Ana, muy maja, siempre dispuesta a ayudarnos en cualquier duda que tuviéramos, facilitándonos la información que hiciera falta. Era como un compañero más.
En lo que a mi se refiere, me dijo que había quedado muy contenta conmigo, y que tenía un nivel más alto del que se esperaba. Curiosamente, me comentó que por mi forma de pronunciar, cuando hablaba en francés, y por los giros que solía emplear al construir algunas frases, podría pasar por belga, llegando incluso a decirme que, a lo mejor, podría ser la reencarnación de uno. Y éso me puso un poco los pelos de punta...
Si, cuando estudiaba en la Universidad, hubiera tenido muchos profesores como ella, creo que habría estudiado más de una carrera, y muy a gusto además. Desgraciadamente, me tocó vivir una época muy agitada en el ambiente universitario, donde la mayoría de los profesores que tuve eran "no numerarios", que daban la clase fatal, con escaso interés por el nivel que pudieran alcanzar sus alumnos, sin ser conscientes que de sus enseñanzas dependía su futuro. Siempre he dicho que eran más politicastros que enseñantes, aunque imagino que éso habrá cambiado actualmente.
Volviendo a ese último día de clase, nos visitó la inspectora del INEM que supervisaba el cursillo, nos hizo rellenar una encuesta anónima y nos dió los diplomas acreditativos del curso realizado, aparte de responder a algunas preguntas que le hicimos.
Cuando nos fuimos a tomar café, compré una caja de bombones (Curiosamente, belgas), que estaban buenísimos, y que nos comimos como buenos compañeros que éramos, junto con una botella de cava que costeamos entre todos . Le regalamos a la profe un libro de Boris Izaguirre (Villa Esmeralda), que le dedicamos todos sus alumnos, unos en francés y otros en castellano. Yo le puse: "Pour la prof la plus sympa" (Para la profe más simpática, en "argot").
Y cuando acabó la jornada lectiva nos fuimos a comer a un restaurante-mesón gallego, que había a espaldas de la academia. No tengo nada contra los gallegos (Además, la profe es de Santiago), aunque en Valencia es más propio el celebrar algo alrededor de una buena paella. Sin embargo, todos los restaurantes estaban ya con mesas reservadas desde hacía tiempo, por las comidas que suelen hacerse para celebrar anticipadamente la Navidad en las empresas. No obstante , debo decir que comimos muy bien a base de "picoteo": Patatas bravas, calamares, pulpo "a feira" (Que estaba buenísimo), morro, croquetas y empanada. Todo recién hecho, que conste. Éso sí, que si al salir del restaurante nos hubieran hecho soplar la policía. seguro que más de uno habría acabado en el cuartelillo, pues las jarras de Ribeiro iban rodando por la mesa una tras otra...Je, je, je. Al despedirnos, hubo intercambio general de números de móvil y direcciones de e-mail.
En resumen, que lo celebramos muy bien y hemos quedado en reunirnos a primeros de Febrero, para recordar el cursillo y ver qué tal nos han ido las cosas para entonces.
Buen finde a todos/as y nos vemos el lunes.
18/12/2007
Menos de dos semanas...
...Y ya se acaba este año, en el que para mi ha habido de todo, tal como contaba en mis post de finales de Noviembre. Y antes viene la Navidad, para la cual queda escasamente una semana. Tiempo de celebrar, de reunirse la familia, y sobre todo de gastar...
No es que me considere un rácano, pero me asombra ver cómo hay gente que se gasta el dinero muy por encima de sus posibilidades, para despues pasar los dos primeros meses del año todo "tieso" y con el bolsillo más que escurrido. Lo lógico sería dar un pequeño detalle a los familares más allegados, y a las personas que en verdad se aprecia, en lugar de hacer tanto dispendio en cosas que, muchas veces, no tienen casi utilidad y que, en la mayoría de los casos, pocos saben agradecer. Algunas empresas suelen dar una caja o cesta con comestibles selectos a sus empleados, aunque esa costumbre se va perdiendo, como parte de cierta deshumanización que padecen bastantes empresarios, cegados por su codicia.
También es época, al menos por esta zona de Valencia, de que en muchas empresas se hagan comidas o cenas, en las que se suelen ver obligados a compartir mesa muchos que no se tragan en el trabajo, teniendo que comportarse generalmente de forma hipócrita, por aquello de "estamos en Navidad, y tiene que haber paz". Después, una vez pasadas las fiestas, se reanudan las hostilidades...¡¡¡Con lo fácil y bonito que es llevarse bien todo el año!!! Y luego vendrán esas promesas de intentar mejorar, de que "Año Nuevo, vida nueva", etc.
Por cierto, que mucho hablar de crisis, de que los salarios se han quedado muy cortos para como está la vida y de que la inflación está cada vez más galopante, para después ver que los restaurantes se llenan con esas "comidas de empresa" cobrando unos precios algo abusivos por unos menús que no suelen tener nada de extraordinario.
En lo que a mi se refiere, espero que el año que viene pueda aprobar las oposiciones a Bibliotecas, o que pueda encontrar algún trabajo decente. Soy de los que prefieren ganar un euro a gusto antes que veinte a disgusto. Me gusta que haya buen ambiente en el trabajo y que los que mandan jueguen limpio, aunque éso, por desgracia, no suele ser habitual. Se dice que, hoy en día, parece que vivamos en una selva, donde "o comes o te comen" , situación que se suele repetir muchas veces en el trabajo. Y es una lástima...
21/12/2007
Paréntesis festivo (Para algunos)
Bueno, ya estamos a 21 de Diciembre, primer día oficial de invierno (Aunque muchos ya padezcan frío desde hace algún tiempo), y último día antes del paréntesis que para muchos suponen las fiestas navideñas. A los que les haya correspondido esa suerte, me alegro por ellos, y que disfruten. Yo, la verdad, sólo me entero porque mis hijos acaban hoy las clases del Instituto, hasta el 7 u 8 de Enero (Aún no lo tengo claro, ni ellos tampoco), aunque la verdad es no los veo mucho por casa, ya que están en la edad de salir con sus amigos y/o compañeros. Bendita adolescencia, que sólo sabemos apreciar cuando hace años que pasó.
Por lo demás, como mi mujer trabaja en Mercadona, tampoco disfruto mucho con ella, pues son días de bastante faena en la tienda, y llega a casa agotada, por lo que no tiene ganas más que de descansar, y no le apetece salir. Además, en esos días es una locura coger el coche, pues la circulación es insoportable. Menos mal que, al no estar yo trabajando ahora, le puedo echar una mano en casa, y así, cuando vuelve del trabajo se encuentra todo arreglado y la comida hecha. No hay mal que por bien no venga, dice un refrán.
Y para algunos, mañana es un día de esperanza...Si toca el Gordo de Navidad. Tengo un primo cuya mujer regenta una pequeña administración de lotería, y me cuenta que van de cabeza este año. Por lo visto, los bolsillos están tan vacíos que la gente tienta a la suerte más que nunca, intentando que la caprichosa Fortuna les sea un poco favorable, aunque sea por salir del paso. Es un poco la "pescadilla que se muerde la cola", pero por ahora nadie encuentra un remedio mejor, mientras los sueldos, en general, sigan tan "pírricos" como hasta ahora... Si alguno ha jugado algo, aunque sea por compromiso, le deseo toda la suerte posible.
Ello me hace venir a la cabeza un recuerdo de la mili: Recuerdo que en Navidad, los compañeros de la dependencia en la que estaba destinado, nos jugamos la paga del mes (500 pesetas , lo que cobraba un soldado raso, pues el resto lo gastaba el Ejército en equipo y manutención) y nos tocó la "pedrea", es decir, una 3.000 pesetas a cada uno. Juntamos todos lo ganado y nos montamos una comilona por todo lo alto. Nunca he sido jugador, y cuando lo he hecho, ha sido por compromiso, con alguna participación de bajo importe, para alguna falla, club, asociación vecinal, tec. Y nunca he podido atrapar algún "pellizco" interesante.
No sé si estareis ausentes estos días, pero volveré por aquí el lunes, para felicitaros a todos/as la Navidad (O el solsticio de invierno, para los no creyentes). Nos vemos entonces. Buen finde a todos/as
24/12/2007
Feliz Navidad...
O buen Solsticio de Invierno, como gusteis, dicho sea por aquellos que, como yo, no somos demasiado creyentes. Y lo más curioso es que está demostrado, según creo, que la Navidad (O Natividad) se instauró en estas fechas para desplazar a las paganas Saturnales, que se celebraban para conmemorar el solsticio de Invierno. En Valencia hay un viejo refrán que dice: "Per a Nadal, pas de pardal" (Para Navidad, paso de pajarito), que en realidad indica el momento en que la noche se va haciendo más corta, perdiendo un minuto diario hasta llegar al 21 de Junio, día más largo del año.
Bueno, cuestiones históricas, religiosas o meteorológicas aparte, os deseo a todos/as que paseis una buena festividad en compañía de aquellos a quienes apreciais de verdad. No abuseis de la comida ni de la bebida, que no por mucho disfrutar, hay que arriesgar la salud. Esta noche cenaremos en "Suegrilandia" (Casa de la suegra, en cristiano), y mañana habrá comida en mi casa. Siguiendo una vieja costumbre familiar, mañana comeremos un tradiconal "cocido navideño", y a los postres habrá el tradiconal reparto de aguinaldo o "estrenas", como se dice por mi tierra. O sea, que el bolsillo sigue temblando en ciertas fechas...Je, je, je.
Ya me contareis qué tal os fué, dentro de dos o tres días.
28/12/2007
Cuidadín, cuidadín. Je, je, je.
Hoy es día de los Inocentes, así que mucho cuidado hoy con todo. ¡¡¡No os fieis de nadie!!! Je, je, je. Porque de cualquier parte os puede venir una bromita, más o menos pesada, en función de la confianza de quien os la gaste.
Yo recuerdo inocentadas muy buenas de la prensa o de la T.V., así que estar atentos/as a lo que oigais decir en las noticias, aunque a veces se nota demasiado el "cante" de la misma.
Por lo demás, hoy no tengo grandes cosas que contar. Sólo que estoy deseando que pasen pronto estas fiestas y que todo vuelva a la normalidad. Ya hemos dado el paso de Navidad, ahora queda Nochevieja y Reyes. Epílogo: La "cuesta" de Enero...
30/12/2007
Diecisiete años.
Ése es el tiempo que hace, hoy, 30 de Diciembre del 2007 en que me convertí en padre de familia, o lo que es lo mismo, cuando nació mi hijo Manuel, tras un largo proceso de parto (Unas 21 horas), y que culminó con la llegada al mundo de alguien muy esperado por mi mujer y por mi. Atrás quedaron amargos recuerdos vividos, a causa de un aborto padecido dos años antes, y que todavía hace que se humedezcan un poco mis ojos cuando me viene a la cabeza tan triste acontecimiento. Y es que, como dice un hermano mío, muy humorista él: "Al tiempo no lo atrapa un galgo". La verdad es que parece que fué ayer cuando nació mi hijo, un frío día de invierno. Fué bien avanzada la noche, al poco de habernos acostado, cuando Pilar, mi mujer, notó que había roto aguas. Como ya nos había advertido su tocólogo, siendo primeriza daba tiempo de sobra, pero yo ya hacía tiempo que tenía todo preparado para acudir al hospital. Nos vestimos rápidamente, fuimos a la Maternidad, PIlar, ingresó, me puse a llamar a la familia y empezó una larga espera... Y hay que decir que el niño se hizo de rogar, pues no se presentaron anomalías, pero el proceso iba muy lento. En aquella época, yo fumaba, pero muy poco. Sin embargo, con tantos nervios por la espera, me fumé en un día un paquete de Chesterfield; entre éso, el frío que hacía, y tanto entrar y salir del hospital, agarré una faringitis que me duró casi tres meses. Pero éso era lo de menos. En aquellos momentos, lo importante para mi era que todo saliera bien. Y al final salió, a la 1 de la madrugada, sin tener que recurrir a cesárea, que era lo que mas temíamos, dado el cómo se alargaba tanto. Cuando tuve a mi hijo en brazos por primera vez, una extraña sensación recorrió mi cuerpo, al sentir temblar entre mis manos aquel ser que acababa de llegar al mundo. Hoy, aquel bebé que pesaba algo más de 3 kg., se ha convertido en un mocetón de 1,85 y que gasta un 46 de zapato... Cuando le hemos felicitado esta mañana, he comentado: "Hoy no puedo hacer contigo lo que hice hace diecisiete años. Casi eres tú el que hoy me cogería en brazos." Recuerdo que le compré a Pilar una sortija de oro, con cuatro pequeñas gemas, para celebrar el nacimiento de nuestro primer hijo, tan deseado. Después vinieron tres días de espera más en el hospital, antes de volver a casa. Coincidió la Nochevieja durante ese tiempo, y todavía recuerdo cómo fuí buscando, por los bares de alrededor del hospital, algún botellín de cava para celebrar mi primer fin de año como papá. Y también celebré allí mi santo (Y el de mi hijo) el 1 de Enero. Me acuerdo que me regaló mi padre, cuando vino de visita, un libro de Frederick Forsyth (El negociador), que me vino muy bien para las noches en vela que tuve que pasar allí hasta que a Pilar le dieron el alta. Todo lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer mismo. Y sin embargo mi hijo ya está en una etapa, tan bonita como difícil, que es la adolescencia. Algo que creo todos recordamos cuando ya hace tiempo que pasó, como si deseáramos que volviera. Y 20 meses después, nació mi hija Sherezade, a la que hoy en día veo como el vivo reflejo de mi madre, lamentando que abuela y nieta nunca se hubieran conocido. Pero ésa es otra historia, que en su momento ya contaré... |
