Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Mi maestra de primeras letras.
Estos días, cuando paso delante del colegio de mi barriada, y lo veo tranquilo y silencioso, me invade de nuevo la nostalgia, al recordar los lejanísimos tiempos de mis primeras letras, y de la maestra que me los enseñó, Dª Lucrecia, una alcarreña que llevaba años viviendo en Valencia. Solía decir que había estudiado para maestra por vocación y por tradición, pues su madre también había ejercido el mismo oficio.
Regentaba un curioso establecimiento escolar, mitad parvulario, mitad academia, en el que pasé cuatro años de mi vida, desde los 4 a los 8, y de allí salí para completar mis estudios en los Maristas, donde estuve hasta los 14. después vinieron los años de instituto, donde completé el Bachillerato, pero ésa es otra historia...
Allí, durante el día, estudiábamos niños y niñas de varios niveles, en horario escolar convencional. Y por la tarde/noche, daba clases de repaso a alumnos de la barriada, por un precio módico, pues nunca le gustó demasiado hacer negocio con la enseñanza elemental. De hecho, durante un par de cursos de Bachillerato Elemental, acudí a ella para que me ayudase con algunas asignaturas que se me "atascaban", logrando superarlas finalmente con buena nota.
Volviendo a esa mujer, diré de ella que la recuerdo muy a menudo, por su infinita paciencia, al tiempo que un carácter recto, pero que sabía ser cariñosa o severa según lo requería la ocasión. Nunca le ponía la mano encima a nadie, aunque en aquella época era habitual que algún profesor o profesora tirase algún capón o sopapo a un alumno revoltoso. Decía que la disciplina física, si quería ejercerla alguien, era cosa de los padres, pero que ella detestaba la violencia.
En aquellos años, la enseñanza no estaba programada como ahora, pues existía la primaria, el Bachillerato (Elemental y Superior) y cuando se terminaba de estudiar, se optaba por el trabajo o por estudios superiores. Se solía salir bastante bien preparado de los colegios, donde aparte de aprender las materias básicas (Lengua, Literatura, Aritmética, Geografía, etc.), también se solían enseñar algunos valores morales o humanos que, hoy en día, apenas se dan entre la gente.
No sé lo que habrá sido de su vida, es más, ni siquiera sé si aún vive, pues su centro de eseñanza cerró hace años, en parte por haber quedado muy anticuado de instalaciones, en parte porque imagino que se jubilaría. En tiempos, solía visitarla de vez en cuando en aquella curiosa escuela, hasta que me enteré de su cierre.
El colegio despareció, pero lo vivido allí dentro siempre estará en mi recuerdo.
Calor, calor, calor.
En esta época del año, suelo envidiar a quienes vivís en zonas frías, pues lo que es en la zona de Levante, hace un calor inaguantable, por lo húmedo y pegajoso que llega a ser...
Hay veces, por las mañanas, tras ducharme y afeitarme, que en cuanto he acabado de vestirme, ya me noto sudoroso con la ropa recién puesta, lo cual es una sensación muy desagradable. Después, en el coche, con la ventanilla abierta y el aire entrando, la sensación se suaviza un poco. El resto del día, mientras estoy en mi oficina de ventas, o en el salón de casa, con el aire acondicionado puesto, me olvido un poco de la que cae por la calle.
Este finde será corto, pus mi mujer trabaja de tardes, y hasta que no salga, a las 10 de la noche, no nos iremos a Oropesa, a ver si a la orilla del mar nos refrescamos un poco; y el domingo por la noche, de vuelta a casa. Y al otro fin de semana, habrá que hacer una pequeña mudanza, pues mi suegra alquila el apartamento durante la segunda quincena de Julio.
Y la semana que viene he de llevar el coche a que me arreglen un golpe que me dieron el pasado 18 de Junio. Ya está claro todo en el seguro, pero solamente me dan un coche de sustitución por siete días, de manera que, si se complica la reparación, ya veremos cómo me las apaño, pues mi oficina está a 20 km. de Valencia, en un punto donde la parada de trasporte público más cercana está casi a 3 km. He dicho en el seguro que, en ese caso, me alquilaría un coche, pero que se pase el cargo a la compañía contraria, pues ese transtrono es, al fin y al cabo, un perjuicio que alguien debe pagar. Ya veremos lo que pasa.
Nos vemos en unos días.
Vivir para ver.
Este pasado fin de semana, me fuí con Pilar y con mi hija a Oropesa (Castellón), a huir un poco del calor urbano, y de paso respirar algo de aire marino, ver a mi hijo y a mi suegra y descansar un poco, que falta nos hacía...
Por la mañana, me fuí paseando hacia el pueblo, a comprar la prensa y algo de pan, y al regresar hacia la playa ví una estampa, que me puso los pelos de punta, pues creía que cierta fauna ya había desaparecido, a causa de la evolución social, pero ya se sabe...¡¡España es diferente!!
Os juro que, si llego a tener en la mano mi cámara o una filmadora, hubiera captado aquellas imágenes y las habría guardado para la Historia, por su pintoresco tipismo: Una familia que iba hacia la playa. Hasta aquí, podría parecer normal, pero la forma en que lo hacían era alucinante:
Un matrimonio, de edad indefinida, aunque no muy mayores, con sus dos hijos, marchaba llevando el aramazón de un carrito de compra (De ésos que las amas de casa usan para ir al súper), y sobre él habían colocado una nevera portátil, sobre la que apilaban la sombrilla (Plegada), las sillas y, coronando todo, un radiocassette portátil, estéreo, en el que sonaba una música pachanguera, que recordaba a Los Chunguitos o algo similar...
Os doy mi palabra que todo mi cuerpo se estremeció ante aquel espectáculo, mientras pensaba: "¿No se da cuenta esa gente del espectáculo tan denigrante, para una nación que dice quiere progresar, que está dando?"
Aunque después, para mis adentros, me permití opinar: "La España profunda también tiene derecho a ir a la playa".
Espeluznante noticia, que invita a la reflexión.
Hoy oía en la radio del coche, y después he visto en la tv, la tragedia de esos inmigrantes clandestinos, que han llegado a la costa almeriense, tras haber perdido la vida muchos de sus compañeros durante la travesía. Y lo malo es que varios de los fallecidos (De un total de 15), eran bebés. Criaturas que han perdido la vida cuando apenas habían comenzado en ella; y lo peor es que su tumba ha sido el mar, no quedando ni tan siquiera el consuelo de una modesta sepultura en la tierra, donde ir a honrar su memoria alguna vez.
Contaba la radio que los psicólogos que atendían a los naúfragos, asistían al lamentable y triste espectáculo de las madres que, como si no quisieran reconocer la tragedia, seguían preguntando por sus hijos, y se empeñaban en buscarlos...
Aparte de intentar ayudarles en su desgracia, aunque sea por pura y simple humanidad, independientemente de que sean inmigrantes clandestinos e indocumentados, creo que cabe preguntarse el por qué de embarcarse en esa aventura, huyendo de la miseria de sus paises, intentando encontrar una vida mejor en una tierra extraña, arriesgando su vida y endeudándose para pagar, muchas veces a gentes sin escrúpulos, por poder llegar a las costas europeas.
Pienso que se les podría ayudar de otra forma, como por ejemplo invirtiendo en montar fábricas y empresas en sus países, con la supervisión de organismos internacionales, a fin de evitar abusos y fraudes. Lo malo es que habrá quien dirá que de esa manera, en un futuro, competirían contra sus benefactores, al producir con unos costes mucho más bajos.
Curiosamente, ahora nos quejamos de crisis, de recesión económica, de carencias económicas, etc. Pero creo que, comparando con sus condiciones de vida, vivimos en un paraiso.
El comodón de hoy es el inútil del mañana.
A veces me desespero, pero mis hijos me ponen histérico por lo comodones que se han vuelto. No colaboran casi en las faenas caseras, por más que intento inculcarles que las cosas, para saber disfrutarlas, hay que aprender a padecerlas. Una cosa tan simple como el bajar a comprar algo que hace falta, en un momento dado o porque se nos olvidó comprarlo, parece que sea como enviarlos a una misión imposible. Hay veces en que tanto Pilar como yo les decimos que nos prohiben descansar.
Y es que maldita la gracia que hace volver del trabajo y tener que ponerse a trajinar en casa. Yo recuerdo, que desde adolescente, ayudaba en casa a mi madre en lo que podía, estando encantado de ser útil. Además, la vida moderna, que cuenta con la ayuda de muchos electrodomésticos, no es, o no debe ser tan pasada como años atrás, pues la ropa sucia se mete en la lavadora, los cacharros de cocina van al lavavajillas, y la comida que ya está hecha o casi hecha, se mete al microondas. Pues nada...¡¡Los papás a hacer de criados!!
No sé si es que los de mi generación, o la de mi mujer, asumíamos mejor ciertas faenas, o papeles dentro de la unidad familiar, pero a veces alucino con lo poco que colaboran los jóvenes de ahora que, curioamente, para irse por ahí con los amigos sí que pierden el culo...
Hoy, sin ir más lejos, cuando me he ido de casa, después de comer, he puesto en marcha el lavavajillas, que estaba lleno (Hay que saber usarlo racionalmente), pero cuando he vuelto de trabajar, cuatro horas después, tras venir del trabajo y de ir a comprar fruta, que no había, no habían sido ni tan siquiera capaces de vaciarlo y guardar los platos, vasos, cubiertos y cacharería similar. ¿Tanto cuesta? Yo creo que ni se han dado cuenta de que he puesto en marcha el aparato.
Éso sí, estar ante la tele viendo "culebrones" o jugando con el ordenador, sí que han podido.
¿No es para mosquearse?
Antología del disparate.
"Los vulgarismos son palabras que vienen de Bulgaria"
"El caviar se hace de huevos de centurión"
"Partes de la fruta: Cáscara, chicha y hueso".
No, no me he vuelto loco ni me he puesto a desvariar soltando animaladas, sino que me limito a exponer tres "botones de muestra" recogidos en una "Antología del disparate", obra que cada cierto tiempo, en versión corregida y aumentada publica D. Luis Jiménez Díez, catedrático de instituto jubilado, que recopila respuestas absurdas recogidas en exámenes, hechos por estudiantes de muy diversos niveles.
Había comprado este libro, a trevés de la web "Iberlibro.com" para enviárselo a una amiga que tengo en Chile, que está de encargada en una biblioteca pública, pero que fué maestra rural, y me contaba las "burradas" que había visto en exámenes de sus escolares. Sin embargo, antes de enviárselo, me dió por leerlo, auqnue ya había leido una edición anterior, hace años.
Es un libro "descacharrante", pues no se puede leer de forma seguida más de media página sin que estalle la risa ante lo absurdo, rayando en lo cómico, de más de una respuesta, que tal vez suene a chiste, pero que han sido escritas en exámenes.
Ante ello, un profesor se puede hacer varias preguntas, de las que creo que las dos más frecuentes serían:
1) ¿Suspenso perpétuo o sobresaliente en imaginación?
2) ¿He venido durante todo un curso a explicar asignaturas en clase?
Y es que no me extraña que, ante resultados así, más de un profesional de la enseñanza termine con una depresión de caballo... Y que no me ofenda nadie de los que siguen este blog y que se dedican a la noble tarea de enseñar, invitándoles a que cuenten algún disparate que hayan "pescado" en un examen.
En serio os lo digo: Si podeis haceros con un ejemplar de ese libro, sea de la edición que sea, la risa está más que asegurada.
Chapucillas por un lado, fantasmas del pasado por el otro.
Yo creía que este fin de semana iba a transcurrir sin pena ni gloria, pues entre que el apartamento de Oropesa está alquilado (Hasta el primer finde de Agosto), y que se pronosticaba mucho calor, la verdad es que no tenía hechos planes, pero al final ha resultado más ajetreado de lo que creía.
El sábado por la tarde, como mi mujer trabajaba, sólo salí un ratito, cuando ya casi no hacía sol, a echar un vistazo a una exposición de coches deportivos, de diversas épocas, que se ha montado en Valencia.Y debo decir que ví algunos modelos preciosos, sobre todo los antiguos, pero no estuve allí mucho, pues no había aire acondicionado en aquella enorme sala, y no apetecía mucho estar allí. Además, iba solo, y me gusta poder conmpartir impresiones en esas visitas, por lo que iré de nuevo otro día, con mi mujer o alguno de mis hijos. Hice algunas fotos, pero no sé cómo habrán salido, pues no usé mi Canon, sino la digital de mi hijo, y no me aclaro mucho con ella.
El domingo, hubo de todo, pues había que hacer algunas chapucillas en casa, de ésas que vas dejando para hacer un día tras otro, pero que al final me decidí a llevar a cabo. Por una parte, cambié una de las lámparas del pasillo, de ésas de tipo "plafond", pues la que había estaba muy estropeada. Y hay que decir que me ha costado bastante, pues la escalera en la que me subía era muy baja, por lo que me tocaba doblar el cuallo hacia atrás para ver lo que hacía, aparte de tener muy poca luz, ya que tuve que desconectar la corriente, y trabajar a la luz de una pequeña linterna que me iba sosteniendo mi hijo, que no siempre acertaba en el punto a iluminar. Además, tenía que trabajar al tacto, ya que, tras hacer los agujeros en el techo para colocar la base de la lámpara, después no acertaba a colocar los tornillos en los tacos.
Finalmente, todo ha salido bien, y el pasillo se ve de otra manera, con una luz más intensa y clara que antes. Después, he aprovechado para repasar algunos enchufes, que no hacían demasiado bien los contactos, y ahora ya funcionan correctamente. Por último, he repasado con silicona algunas juntas en el cuarto de baño, que ya están bien selladas, aunque hayan dejado cierto pestazo que espero de vaya pronto...
Por la tarde, a última hora, hemos ido a que nos diera un poco el aire por la zona del Paseo marítimo de la Playa de la Malvarrosa, y allí me ha sucedido algo que ha puesto en marcha, en mi interior, a uno de esos fantasmas del pasado que intento olvidar, sin resultado, pues me he cruzado con una mujer que, al primer golpe de vista, creía que era S***, aquella que tanto jugó con mis sentimientos. Afortunadamente, tras fijarme mejor, he visto que no era ella, pero un cierto escalofrío me ha recorrido la espalda al verla. Menos mal que PIlar no se ha dado cuenta...
Después, mi mujer y yo hemos entrado en uno de esos bazares chinos, de los que abren hasta en domingo, que había por aquella zona playera, y hemos entrado a curiosear un poco. En unas perchas, había colgado unos curiosos kimonos, de una tela muy vaporosa, que me ha hecho veir a la memoria uno similar, que le compré en Canarias, hace muchos años, a L***, aquella persona con la que viví un espejismo de felicidad, con frecuentes peleas y reconciliaciones, que solían culminar en noches de alcohol y sexo a tope. Y la primera imagen que recuerdo de aquellos momentos, era cuando L***, al levantarse de la cama, se ponía ese kimono, rojo y con unas letras chinas bordadas en la espalda, mientras me echaba una curiosa mirada, entre pícara y cómplice, mientras se dirigía a preparar el desayuno. Y de nuevo un escalofrío me ha recorrido la espalda, al venirme a la memoria esos recuerdos. Y menos mal que tampoco se ha dado cuenta Pilar...
En resumen, que estoy deseando que empiece de nuevo la semana de trabajo, a ver si centrándome en la faena (Aunque no sea mucha) o lo que procuro estudiar para las oposiciones, voy enterrando en el pasado a ciertos fantasmas.
Gente y vida en mi barrio.
Desde que me casé, hace ya unos cuantos años, que vivo en la barriada de Tres Forques, en Valencia. Está a las afueras, pero no es el típico barrio-dormitorio, pues cuenta con bastantes servicios y está bien comunicado con el centro por autobús. Además, apenas queda a menos de un kilómetro de la V-30, que es una autovía que enlaza con las salidas a Madrid , Barcelona o Alicante. Es una barriada de forma curiosa, pues tiene la forma de un triángulo de aproximadamente un km. y medio por lado, dentro del cual hay un colegio público, tres supermercados de cadena, comercio diverso y fincas bastante nuevas, la mayoría con algo más de treinta años.
He visto cómo ha ido evolucionando la barriada, y como dato curioso os diré que ya no hay guarderías (Llegaron a haber tres), pues aquellos niños ya han ido creciendo, y no se han instalado casi nuevos matrimonios en la zona. También hay dos restaurantes chinos, aparte de diversos bares y restaurantes tradicionales, que se suelen llenar los sábados por la noche, aunque haya algo de crisis...
Sin embargo, la suerte de los negocios que se han montado ha sido muy desigual, pues, por poner algunos ejemplos, hay bares que conozco de toda la vida, mientras otros han pasado por diversas manos a lo largo de estos años. ¿Suerte? ¿Buena mano para mantener la clientela? ¿Buenos precios? ¿Quién lo sabe?
Hay una esquina en la que, en todo este tiempo, he conocido negocios muy dispares en el mismo local, pues ha sido bar, despacho de pan, tienda de complementos y ahora es una zapatería... En todo caso, deseo mucha suerte a los que se han aventurado ahora.
De soltero vivía en una zona más residencial, junto al Palau de la Música y el Jardín del Turia, pero, después de tanto tiempo, no creo que quisiera cambiarme de nuevo de barriada...
Veraneo en la ciudad.
Este año, entre que mi mujer ya tuvo sus vacaciones en Junio, y yo, como entré a trabajar en Marzo, aún no sé en qué momento me tocarán, de forma que estoy veraneando en la ciudad, pues los fines de semana nos quedamos en Valencia, al menos de momento, pues el apartamento de Oropesa está alquilado hasta el primer fin de semana de Agosto.
Contra lo que se puede pensar, no es tan malo quedarse en la ciudad, pues cuando hace calor, lo hace en todas partes: En la playa, en el campo, en la montaña, etc. En ciudad, tienes una gran ventaja, puesto que...¡¡Se puede aparcar!! Lo que a lo largo del año suele ser una "misión imposible", ahora es muy fácil de realizar. Aparte de éso, allí donde entres te tratan muy bien, pues como hay tanta gente fuera de la cidad, están desesperados por atender a los clientes.
Este último fin de semana , además, ha sido bastante entretenido. El sábado por la noche nos fuimos todos a un auto-cine que hay cerca de Valencia, adonde ya fuimos el verano pasado. Hay gente que ve la peli desde el coche, mientras que otros se llevan mesita y sillas playeras, para ver la proyección tan ricamente, al lado del coche. En nuestro caso, nos llevamos unas sillas plegables, la cena en bocadillos y una nevera con bebidas frescas. Allí la temperatura era muy agradable, por lo fresquita, ya que estaba muy cerca del mar, y nos pudimos reir a tope viendo "Superagente 86", por lo que la velada salió redonda.
El domingo por la mañana, nadie quería levantarse, y como soy poco dormidor, antes de las 10 de la mañana ya estaba en la calle. Me fuí a ver un poco de las carreras de Fórmula 3 que se corrían en el circuito urbano, y después marché a ver una feria medieval que se había instalado en el cauce del Turia. Muchos puestos de artesanía, pero con un calor de justicia. Al final, me tomé un té árabe con hierbabuena, muy caliente y dulce, junto con un pastelillo típico argelino, llamado "cuerno de gacela". Todo estaba exquisito, y ayudó a reponer fuerzas.
Para el próximo finde, ya veremos...
