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...Y volvieron de París.
El sábado pasado, sobre las 8:30 de la tarde, aproximadamente, volvieron mis hijos de París, junto con todo el grupo de su Instituto. Agotados, después de una semana sin parar, con la energía propia de sus años, pero excitados de poder volver a ver a la familia, a la que, por muy bien que se pase, siempre se la echa de menos...
Mi hijo traía la voz ronca, casi afónico, por la falta de sueño y lo mucho que debieron cantar y gritar durante el viaje. Las profesoras que iban con ellos me dijeron que se habían portado muy bien, y que se podía ir con ellos a todas partes. Tras saludar a algunos compañeros suyos y sus padres, nos volvimos a casa. Ya habíamos dejado la cena casi preparada, pero en cuanto llegaron se pusieron a sacar los regalos y las cosas que habían comprado. Poco, pues París es muy caro (Ya se lo había adevertido yo), pero fué un detalle por su parte el que se acordaran de nosotros. Nos trajeron unas litografías, para enmarcar, de paisajes parisinos, un despertador con dibujos de Mikey Mouse (Comprado en Disneyland París) y una pequeña Torre Eiffel, para ponerla en el mueble del salón.
Mi hijo sacó la tarjeta de su cámara digital y la colocó en el reproductos de DVD que tenemos, el cual admite tarjetas, y estuvimos viendo en la tele, como si se tratara de un pase de diapositivas...¡¡1.000 fotografías!! Algunas no salieron demasiado bien, cosa bastante normal, pero de otras ya he empezado a hacer una pequeña selección, esperando poder mandaros alguna. Lo malo es que son de mucho "peso", por lo que tal vez sature vuestra capacidad de archivo en el e-mail.
Pero lo mejor de todo es que ya están de nuevo en casa, cesando así la incertidumbre y los nervios de no verlos cada día, y de saber que estaban muy lejos. Por supuesto, me alegro que lo hayan pasado bien. ¡¡Quién pudiera volver a tener sus años!!
Epílogo: El domingo, se pusieron...¡¡Cinco lavadoras!! Y éso que la nuestra es para siete kilos de ropa. Menos mal que hizo bueno y que la azotea comunitaria es muy grande. Je, je, je.
La vida y sus olores.
No voy a referirme a esos desagradables olores, propios de la Humanidad, sobre todo cuando hay personas poco amigas del agua, el jabón y la higiene en general, sino a ciertos olores que nos encotramos en la vida diaria, aunque algunos cada vez se prodiguen menos, y que nos recuerdan que el día a día continúa su inexorable marcha.
Hay olores muy característicos, como el de la tierra mojada, cuando alguna vez vamos por el campo, o el del salitre que se siente a la orilla del mar, cuando la brisa nos lo lleva a la cara. ëstos son olores muy naturales, como también lo es el de las flores de un jardín, ahora en primavera. A partir de Marzo, en la zona de Valencia, el aroma del azahar, en los huertos de naranjos, puede llegar a marear a quien no está acostumbrado, como también ocurre con el jazmín, en las noches veraniegas.
Sin embargo, hay otros olores que nos indican que la vida sigue en nuestro ambiente urbano, donde solemos pasar gran parte de nuestro tiempo.
Algunos ejemplos: El del pan recién hecho, cuando entramos en una panadería. Y si es en una pastelería, la amalgama que alli se aprecia (Azúcar, chocolate, vainilla, etc.) creo que despierta el apetito más dormido, y casi podría resucitar a un muerto... Algunos bares y restaurantes, a la hora de comer, también son fuente de apetitosos aromas. Aunque hay otros que emanan unos olores tan rancios, que entran ganas de huir de allí.
Hay otro olores que me recuerdan pasajes de la infancia, cuando a veces iba a comprar con mi madre al mercado de la barriada en que vivía de niño: Olor a fruta recién traida de la huerta. de pescado del día, que no olía mal, sino a mar. Y tantas y tantas cosas...
Por cierto, que en post de hace unos días, cuando hablaba de oficios para el recuerdo, Pikifiore comentó que su abuelo tuvo una lechería. Y éso me hizo venir a la cabeza esos establecimientos, hoy prácticamente desparecidos en la zona de Valencia, absorbidos por los grandes comercios, donde el olor a nata y a leche fresca lo impreganaba todo. Hoy en día, en que todo va tan envasado e higienizado, todo éso ha pasado a la historia.
Por desgracia, en la calle cada vez se huele más a contaminación, a humos, a asfalto y a otros elementos tóxicos, de manera que cuando hay ocasión de salir al campo o a la playa, nos creemos que hemos cambiado de mundo.
¿O es que lo estamos cambiando todo de tal forma, que no nos hemos dado cuenta de los grandes tesoros que vamos perdiendo?
Otra semana que pasa.
Y la verdad es que ha sido más bien aburrida, tras estar la pasada con ciertos nervios por la ausencia de mis hijos, aunque estuvieran de viaje de fin de curso. Pero Pilar y yo los hemos echado mucho de menos, aunque en el fondo nos alegrábamos por lo bien que lo estaban pasando, como así fué.
En mi trabajo, la cosa continúa igual de tranquila, pues vienen pocas visitas, y es que la crisis se va notando en el ánimo comprador de los clientes. El caso es que sí que se sigue buscando vivienda, pero todos esperan que los precios bajen (O que se vuelvan más razonables), aunque también hay quien busca el chollo, ya que más de un promotor está casi cambiando el dinero, con tal de poder salvar el tipo y la empresa.
Este mes de Junio quedan tres fines de semana en los que voy a estar entretenido: Éste, tenemos celebración familiar, pues se reunirá la familia de mi mujer, con motivo de la matriarca de la familia, abuela de Pilar y bisabuela de mis hijos.
El de la semana que viene nos reuniremos un grupo de antiguos compañeros de Facultad, para recordar los viejos tiempos. Ha sido algo "pensat i fet" (Pensado y hecho, como decimos en Valencia), con motivo de unas jornadas sobre enseñanza del francés, que ha organizado un colectivo de profesores de esa lengua. Faltará que acuda mi "asignatura pendiente", que tenía otros compromisos, y la verdad es que lo siento, pues hace mucho que no la he visto, si bien hablo con ella por teléfono bastante a menudo. En todo caso, siempre es emotivo el rememorar recuerdos de la época estudiantil...
Y el de la semana siguiente, será mi aniversario de boda, que fué un 22 de Junio de hace algunos años. Como dato simpático de entonces, ese día eran elecciones generales, y a mi mujer le gastaron la broma de llevarla a votar vestida de novia. En el colegio electoral había esperando unas cámaras de TV, por lo que salió votando en las pantallas de toda España. Tal vez, de cara a rememorar esa efeméride tan entrañable para Pilar y para mi, escriba un post contando agunas anécdotas de ese día.
Y el último fin de semana de Junio, si no pasa nada, en Valencia habrá una recreación del ataque de las tropas francesas a la ciudad, conmemorando el que hubo durante la Guerra de la Independencia, en 1808. Está previsto que haya un campamento militar, al estilo del siglo XIX, instalado en el viejo cauce del Turia. será cuestión de ir preparando la cámara de fotos, y si salen bien ya os mandaré alguna.
Buen finde a todas/os.
Caligrafía.
Lo reconozco: Tengo una letra horrible. ya cuando estudiaba primaria, y después parte del Bachillerato de la época, en los Maristas, era el desespero de algunos profesores, a la hora de tener que ler algún texto escrito por mi. Y lo mejor de todo es que, en gran parte de primaria, se daba caligrafía en clase, escribiendo en unos cuadernos que tenían un texto de "muestra" en cada página, que había que ir copiando de forma repetitiva, procurando esmerar la letra.
Los texto a copiar solían ser máximas o refranes, tales como: "Quien mucho abarca poco aprieta" o "Aprende a perder con elegancia". Y al mismo tiempo que procuraban que hiciéramos unos guarismos legibles, intentaban inculcarnos algunos principios morales, con mayor o menor éxito, según los casos...
Recuerdo que en una ocasión, el profesor, desesperado por mi mala letra, me dijo:"¿Qué hará usted para escribir cuando sea mayor, si quiere que le entiendan?". Y yo le respondí: "Escribiré a máquina". Por descontado, la risa que hubo en la clase fué monumental, pero saqué de positivo que el buen hombre me dejara por imposible, y ya no se volvió a meter conmigo. Hay que reconocer que, gran parte de la mala letra que mucha gente tiene, es debida al uso generalizado del bolígrafo, que permite escribir muy rápido, muchas veces sin parar a ver si la palabra se ha escrito con las letras bien hechas. Prueba de ello es que, cuando escribo con estilográfica, al tener que ir más despacio, me suele salir una caligrafía más legible.
Por cierto, que mi hija ha heredado de mi esa horrible caligrafía. De hecho, tenemos una letra muy parecida. tanto es así, que cuando la ayudo con sus deberes, que ha de escribir a mano, por orden de su profesora, para evitar que saquen textos de un texto de ordenador y después lo impriman,nuestra letra apenas se diferencia, y el trabajo realizado pasa perfectamente la correción.
En el fondo, compadezco y a la vez admiro a dos colectivos: Los farmaceúticos y los profesores, pues deben enfrentarse muchas veces a los galimatías de los textos que leen, y en el caso de los docentes, como me decía una prima mía, que es profesora de instituto, en ocasiones los alumnos emplean abreviaturas similares a las que suelen utilizarse en lenguaje de chat o de móvil, por lo que corregir un examen suele ser una prueba propia de un criptógrafo...
Ya os dareis cuenta si alguna vez os mando una postal o una carta por correo ordinario, escrita con mi letra. Je, je, je.
Farenheit 451
Ésa es la temperatura a la que empieza a arder el papel impreso, pero también es una película, dirigida por François Truffaut en 1966, basada en la novela homónima de Ray Bradbury.
Ayer por la noche estaba desvelado, y como Pilar madrugaba, para no molestar, me fuí al salón y puse la tele, en el canal "Cinematk", que suele pasar películas de autor. La del título que hoy nombro la ví hace muchos años, y debo decir que me impactó, por su ambientación y por el mensaje que deja.
Al cabo de los años, se ve una ambientación ya pasada de moda, aunque en su momento llamó la atención por lo futurista de sus escenarios, la vestimenta de los protagonistas, las casas, los vehículos de transporte y otros detalles. El argumento gira en torno al trabajo de los bomberos en el futuro, cuando ya no se dediquen a apagar incendios, pues las casas se construirán a prueba de fuego. Su labor: Quemar libros.
Se suponía en la obra que, en tiempos venideros, los libros serían considerados perjudiciales y peligrosos, por lo que todo se enseñaría oralmente, y los libros debían ser destruidos, siendo delito el poseerlos y leerlos.
El protagonista, llamado Montag, es al principio un bombero, celoso cumplidor de su deber y su trabajo, hasta que conoce a una joven que le enseña lo maravillosos que son los libros. La historia ve siguiendo su curso hasta que es declarado fuera de la ley, por leer libros e intentar difundirlos, teniendo que huir de la ciudad, hasta llegar a un lugar, poblado por proscritos, que han cometido el mismo delito que él. Sin embargo, esos "delincuentes" serán los conservadores de la riqueza que contienen los libros, aprendiéndose cada uno un título de memoria, transformándose en un "hombre-libro", llamándose desde ese momento como el título que se aprende cada uno. Montag termina siendo "Narraciones extraordinarias", de Edgard Allan Poe.
Vuelvo a decir que la película se ve anticuada en su ambientación, pero el mensaje es fabuloso, pues da a entender cómo hay gobernantes que prefieren que no se difunda la cultura, porque así una masa popular es más manejable para sus caprichos, llevándoles por dónde a los que mandan les apetece...
SI podeis encontrarla en alguna videoteca, os recomiendo que la veais.
Y, cambiando de tema, como no todo ha de ser catastrofista, os comento que mi hijo ha aprobado el curso, por lo que el año que viene comenzará FP de grado medio, en la especialidad de Informática, que es lo que le gusta, si le dan plaza en el centro donde la ha solicitado. Estoy contento y muy orgulloso de él, pues ha demostrado que, si quiere, puede conseguir lo que desea, y que todo esfuerzo merece una recompensa.
Buen finde a todas/os.
Con los antiguos compañeros/as.
Pues sí, este pasado finde tuve una comida-reencuentro con los antiguos compañeros/as de estudios, con los que compartí cinco años de mi vida, cursando mis estudios de Filología, aunque de éso hace ya muuuuuuuucho tiempo. Curiosamente, soy de los pocos que después no ejercieron el título. A decir verdad, ni siquiera me molesté en sacarlo, pues no llevaba idea de ejercer de profesor, que era casi la única salida que había entonces para esa carrera. Hoy en día ya sé que se pueden hacer más cosas, pero esa oportunidad llegó tarde para mi.
El ambiente era alegre, aunque nostálgico a la vez, sobre todo a la hora de citar anécdotas de entonces, o cuando hablábamos de algunos compañeros que ya nunca podrán venir a estas esporádicas reuniones...
Yo eché de menos a mi "asignatura pendiente", de la que he hablado alguna vez. Tenía unos compromisos familiares ineludibles que coincidían en fecha con la comida, por lo que...¡¡Otra vez será!!
La comida se montó un poco sobre la marcha, para aprovechar que bastantes compañeros acudían a una especie de asamblea o congresillo de profesores de francés, pues hubo una gran diáspora al terminar la carrera, y todos están algo desperdigados, por lo que siempre es motivo de gran alegría este tipo de reencuentro.
Y por unos instantes, creía que el tiempo había retrocedido, y me sentí de nuevo aquel estudiante universitario, algo bohemio y contestatario que una vez fuí.
Recordé un par de relatos que escribí y que publiqué en Grupobuho, en los que el protagonista, llamado Luis, rememora esos recuerdos estudiantiles de juventud.Y os confieso que, a pesar de muchos nombres cambiados, tienen bastante de autobiográficos. Si los quereis leer, están en esa página, publicados con mi nick "Manuel" y se titulan "20 años después" y "Reencuentro". Si os decidís a leerlos, ya me direis si os gustaron.
Aniversario de boda
El tiempo pasa muy rápido, tanto es así que se nos suelen quedar muchas cosas por el camino, pero los recuerdos siempre permanecen, y aunque parece que fué ayer, este domingo 22 de Junio se cumple un nuevo aniversario de mi boda. Ya conté en otro post que ese día eran elecciones generales, y a Pilar le gastaron la broma de llevarla a votar vestida de novia, saliendo en la TV nacional y en la valenciana, pero ésa no es sino una de tantas anécdotas de ese día.
Recuerdo que hacía mucho calor, y que en casa estaban todos con los nervios desbocados, excepto yo. Me casé con un traje a rayas gris claro, que todavía conservo (Otra cosa es que me venga, pero no quiero ni intentar el probármelo), lo cual causó cierta sorpresa en mi familia, ya que lo normal siempre ha sido casarse de oscuro. Y como manda la tradición, el vestido de la novia se mantuvo en total secreto hasta el mismo día de la boda, por aquello de la mala suerte.
Una de tantas anécdotas, ésta muy entrañable, fué que no se lanzó el ramo de la novia a las solteras. En lugar de éso, de mútuo acuerdo, lo llevamos al cementerio, para dejarlo en el nicho en que está enterrada mi madre...
La tarta de boda la cortamos con el sable de capitán de Sanidad del abuelo de Pilar, fallecido años atrás. Se me había ocurrido a mi la idea, recordando un acto similar en un enlace al que asistí en Madrid, celebrado en el Casino Militar. Lógicamente, la abuela de mi mujer estaba muy contenta y emocionada. Y fuimos nosotros los que inauguramos la costumbre, que se ha seguido después en la familia de Pilar, de cortar la tarta con el sable en las bodas que han habido posteriormente. Por cierto, que con lo estrecha que es la hoja, hubo que hacer malabarismos para sostener en el aire un trozo de la tarta, comiéndolo a medias.
Después del banquete de bodas, fuimos a tomar una copa, los parientes y amigos de nuestra edad, a un pub musical, propiedad de un viejo amiguete, que también había estado en la comida, donde estuvimos hasta bien tarde. Aunque habíamos dicho que la noche de bodas la pasaríamos en un hotel, cuyo nombre no quise decir, la verdad es que nos fuimos a casa. Y cuando nos quitamos la ropa, salía arroz de todas partes, incluso de las prendas interiores, pues nos echaron un montón al salir de la iglesia.
Atrás quedaron viejas historias de amores no correspondidos, y tres años de noviazgo, comenzando una nueva vida que se va acercando poco a poco a las Bodas de Plata, en que me gustaría hacer un crucero con mi mujer, para celebrarlas, si la salud y el bolsillo lo permiten...
El viaje de novios fué muy original, y que conste que fué idea de Pilar: Viajamos por media España y entramos un par de veces en Portugal, en el Renault 4 que tenía entonces, a nuestro aire y durmiendo...¡¡De camping!! Yo ya lo había practicado anteriormente, pero mi mujer era novata en el tema, tanto es así que, al día siguiente de la boda, estuvimos comprando algunos cacharros que hacían falta, su saco de dormir y una colchoneta hinchable de dos plazas.
Y debo reconocer que lo pasamos muy bien, recordando todo aquello, como si hubiera sido ayer mismo, cuando pasamos las hojas del álbum de fotos en donde están guardadas las que hicimos en ese viaje.
Buen finde a todas/os. Nos vemos la semana que viene.
Noche de San Juan.
Ayer se fueron mis hijos, con un grupo de compañeros del Instituto, a la playa de La Malvarrosa, en Valencia, a festejar la Noche de San Juan, y de paso el fin de curso. Otra vez me doy cuenta de lo rápido que han crecido, y de cómo ha pasado el tiempo de rápido, sin que nos hayamos dado cuenta. Siempre nos hubiera gustado que no crecieran, pero la rueda de la Vida gira inexorable...
Hace años, cuando Pilar y yo no teníamos hijos, solíamos ir a festejar esa mágica noche, no faltando el mojarnos los pies a la orilla del mar, dejando que las olas los acariciaran siete vecxes, mientras pedíamos algún deseo. Ahora, las cosas han cambiado, y ya no nos apetece salir tanto a los lugares donde se espera una gran asistencia. ¿Será que nos hacemos viejos?
Ya le preparé a mi hijo un horario y recorrido de autobuses a esa playa, y les dije que no volvieran muy tarde, y que se llevaran los móviles siempre conectados, por si pasaba algo y tenía que ir a buscarlos. Afortunadamente, no hubo problemas. Yo me acosté algo tarde, pero no habían vuelto, pues el último autobús salía a las 3 de la mañana. Yo no soy muy dormidor, pero me levanto cada día a las 7:30 para ir a trabajar, de manera que fué Pilar la que se quedó de guardia hasta que llegaron. Hay que decir que está de vacaciones hasta el lunes, pues de lo contrario me habría quedado yo a esperar.
Esta mañana, cuando he ido a encender el calentador para ducharme, en la galería de casa, delante de la lavadora había un montón de ropa sucia, llena de arena y con un pestazo a humo alucinante. Imaginé: "Se lo han debido de pasar de miedo." Me alegro por ellos. Y con el fin de ir ahorrando faena a mi mujer, he cargado la lavadora con la ropa para que se fuera lavando. Cuando he vuelto a mediodía me ha dicho: ¿Pusiste suavizante? Sí, le respondí.
Y es que me ha dicho que ha tenido que volver a lavar de nuevo la ropa, pues aún seguía oliendo a humo...
Y ya estamos en verano, que empieza caluroso.
Vacaciones...Para algunos.
Me alegro sinceramente por quien pueda disfrutarlas, a pesar de los negros tiempos de crisis a los que nos enfrentamos ahora. Curiosamente, las agencias de viajes van como locas con promociones, descuentos, ofertas de pago a plazos, etc. Todo con tal de salvar el negocio en una época en que a todos nos apetece descansar del trabajo y los calores, si bien el bolsillo se encoge asustado ante los precios. Me hace gracia que, sobre todo en las plazas de costa, la gente se gaste en quince días lo que ha ido ahorrando a lo largo del año, mientras que en esos pueblos costeros quieren trabajar tres meses y vivir de rentas los otros nueve...
Este año, como hace poco que he empezado a trabajar en la empresa donde intento vender pisos, no sé ni cómo ni cuando las tendré. Ya se portaron bastante bien dejándome irme tres días a Roma con mi hija, en Abril, nadac más empezar a trabajar con ellos, para disfrutar de un premio. Y además, este año ya he gastado bastante con mis hijos, en su viaje a París, de manera que el presupuesto no llega para más. He preferido sacrificarme y que disfruten ellos, ahora que pueden. Por otra parte, a mi mujer, las vacaciones de verano le han tocado en la segunda quincena de Junio, por lo que poco vamos a disfrutar de playa.
Mi hijo se va este domingo a Oropesa, con su abuela materna, a pasar allí parte del verano. Mi hija, como se ha dejado unas cuantas para Septiembre, con toda la idea, para poder centrarse y sacar nota media alta, en principio se queda en Valencia, y se irá a Oropesa con nosotros los fines de semana, pues si se va con su herano, sabe que allí no estudiará ni se podrá concentrar.
Y yo voy a empezar a ahorrar para ese pequeño crucero que Pilar y yo tenemos ilusión de hacer dentro de tres años, cuando celebremos las Bodas de Plata. Aunque con la inflación que tenemos ahora, y debiendo comer, vestir, pagar gastos diversos, etc, la cosa no pinta nada fácil...
Buen finde a todas/os. Nos vemos la semana que viene.
